El título no dice nada. Juanito puede ser un personaje, un estudiante mediocre o un profesor revoltoso; puede ser una lectura en un tiempo y espacio determinados, puede ser una verbalización del autor, o hasta puede ser una palabra al azar; pero si hay que hablar sobre creación literaria como resolución de un problema, el título no dice nada porque el título es escrito después de que el autor ya conoce todo el universo de la obra. Realmente el primer párrafo lo dice todo.
Lo digo porque tener la hoja totalmente vacía es lo más complicado. Por eso algunos adiestrados escritores se permiten interponer carencias de contenido con una que otra perspectiva inquisitiva hacia la nada a través de un discurso despampanante y modularmente inabarcable, pero totalmente vacío y diríase que carente de sentido antes de comenzar a escribir las líneas que, de toda su obra en sí, realmente pueden llegar a tener un valor de pertinencia para el lector, permitiéndole así al escritor un calificativo de ”leíble”.
Juanito es uno de los nombres más recurrentes en los entretejidos narrativos normalmente conocidos como cuentos. Tantos cuentos como cuentistas se meten en este problema sin darse cuenta: puedo decir cuáles son las palabras que mejor habrán de ir encadenadas en el resto de este texto, y me siento ciertamente maravillado de que ya no estoy descansando de ensamblar palabras, sino que estoy ensamblándolas. Pero la idea exacta de para qué comencé esto ya no la recuerdo, así como uno no recuerda los pensamientos de los últimos segundos entre descansar de dormir y dormir. Ya estoy en otro modo.
Tapémosle los ojos a Juanito, ¡pero éste ve todavía! Y le pregunta a aquella que lo antecedió en origen: ¿puedo verte? Y ella le responde “puedes verme. Ya no estoy mudándome al aspecto con el que todas las personas del exterior me conocen”.
De esta manera Juanito comprende todo el peso de su antecesora. Comprende también las letras y las leyes de la física que hacen que el pensamitno se convierta en una manifestación material clasificable y estudiable por la gramática. Juanito a veces se siente joven. Si no es que a los niños normalmente se les diminutiviza, ¿qué otra cosa puede ser? Juanito se siente anciano si recordamos cuántos años llevamos pronunciando su nombre.
De esta manera Juanito comprende todo el peso de su antecesora. Comprende también las letras y las leyes de la física que hacen que el pensamitno se convierta en una manifestación material clasificable y estudiable por la gramática. Juanito a veces se siente joven. Si no es que a los niños normalmente se les diminutiviza, ¿qué otra cosa puede ser? Juanito se siente anciano si recordamos cuántos años llevamos pronunciando su nombre.
Ya cuando juanito llega a tomar las riendas de su propia historia, ve más cerca que nunca su fin. Y por más esfuerzos que hace para dar cuenta de toda su carga conceptual a todas las personas despiertas, es fatidicamente seguro su final. Si escribes llanto como lluvia, ¿por qué no te vistes de Juanito, madre? ¿Por qué inventamos los signos si tú y yo no los necesitamos.?
¿Cómo se ve juanito al taparse los ojos? Seguramente se parezca más a ti si te lo imaginas durmiendo.
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