martes, 8 de febrero de 2011

Percepción estática del impacto lumínico en la superficie de Juancho Villa


Mi amigo Selim, a través de su celular, miraba miles de fotones. Y con sólo oprimir "obturar" se congeló todo un rectángulo de sensaciones, logrando al pasado viajar. La especie humana y sus dones...

Lo bueno de las fotos es que disimulan el guayabo, porque en ellas no sale el caminado ni el tufo. Sírvase de ejemplo el personaje aquí observado, que parece tan solo un inocente gafufo. Con el cabello largo y espalda jorobada estaba este primíparo en la universidad. Muy soberbio, con la ceja levantada, pero con una sonrisa de verdadera amistad. Era un sábado de examen matutino y ese viernes había tomado unos tragos, así que el salón me olía a vino y mis respuestas causaron estragos.

En la foto aparezco sentado con soltura, en una silla que queda yendo hacia la gallera. Acababa de salir de una derrota muy dura, pero eso no hacía que mi sonrisa se fuera. Porque yo era rockero de cepa pura. A eso se debe el largo de mi cabellera, así como aquella camiseta oscura. Porque para mí ésa fue una era, en la que el negro era tan mío como mi estatura. Que si por los 1,90m. no me reconociera, yo era el de negro que no es guardaespaldas ni cura.

Ese sábado metí la pata, y en una materia que no era electiva. Por eso mi mamá casi me mata cuando vio la nota definitiva. Pero la foto es emocionalmente grata, aunque la luz es excesiva. 


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